El ¿por qué?

Dicen por ahí que no es bueno quedarse con nada dentro. Que todo lo que se siente debe ser expresado, liberado, canalizado a su destino. A pesar de simpatizar con esta creencia popular, debo confesar que siempre me ha sido difícil expresar emociones abiertamente. Como toda mujer nacida bajo el signo de libra (o al menos eso quiero pensar) tiendo a huir de los conflictos, evadir situaciones complicadas y siempre buscar llegar a un acuerdo y siendo este mi perfil y postura ante la vida, me ha llevado a ser ultimadamente la que cede, la que calla, la que se queda con todo adentro.

Pero como todo lo que entra tiene que salir en algún momento, y yo ya me he cansado de liberarlo en forma de llanto (sí yo sé que llorar no soluciona técnicamente nada pero en mi caso, alivia las penas); heme aquí resuelta a escribir y compartir aquí las historias que llevo guardadas desde hace ya varios años.

Gracias por estar aquí y tomarte algunos minutos para leer alguno de los relatos, tal vez coincidamos en muchas de las experiencias narradas, tal vez discrepes con mis puntos de vista o creencias, pero lo que es un hecho es que todas y cada una de las historias se resumen a emociones que como seres humanos todos en alguna ocasión hemos experimentado.

Así que bienvenido, hagamos un alto en nuestros días y notemos todo aquello que nos rodea.

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