¿De qué disfrazas tu miedo? ¿Será de indiferencia o apatía? ¿Tal vez con enojo e ira? ¿De tristeza o melancolía?
Porqué será que es tan complicado verlo que mejor nos obligamos a disfrazarlo de algo más, para entonces pretender que no está ahí. Que somos todo, menos "miedosos".
El problema se da cuando de tanto ignorarlo y disfrazarlo, sin quererlo y sin saberlo, empieza a permear en todas las áreas, hasta que se vuelve la única forma de vida que conoces.
Hace unos meses me di cuenta que el miedo siempre estuvo ahí para protegerme hasta que, en algún punto, se convirtió en la amenaza misma, se volvió mi peor enemigo
Pasé de poder activar la alarma cuando se necesitará, a vivir en medio de una alerta constante. Poco a poco mi sistema nervioso aprendió a asociar todo lo que me rodeaba con posibles peligros.
En cada esquina, en cada rincón, en cada plática o interacción, el cuerpo sentía peligro. Ser avergonzado, rechazado, ignorado o amenazado. De pronto el mundo ya no era seguro.
¿Cómo protegerte de algo que no existe en realidad? Que ironía saber que aunque no estuviera materializado, la mente ya lo había creado.
¿Cómo iba a saber que con solo imaginar o pensar las situaciones la mente y el cuerpo ya las estaban viviendo? ¿En qué grado escolar le enseñan a uno esto?
Reaccionar desde el miedo es lo más cercano al infierno, vivir siendo víctima y victimario dentro de uno mismo.
Saber que no hay lucha más difícil que aquella que sorteas pensamiento a pensamiento, idea tras idea.
El primer paso fue darme cuenta, leer y re-leer mi discurso interno y comprender que detrás de tanto miedo estaba mi niña interior, en una esquina, abrazada a si misma, queriendo protegerse y nada más.
¿Cómo iba ella a saber, con tan pocos años, tan poca experiencia, sin explicación a lo que estaba sintiendo, que tratando de evitar el sufrimiento solo estaba anticipando y reacreando más del mismo?
Una vez que me senté con ella, y me habló de sus miedos todo tuvo sentido. Entonces comprendí que detrás de cada miedo se escondían todas las cosas preciadas.
Y la magia sucedió justo después de darme cuenta que más que un vil enemigo, nuestro miedo es el mejor de nuestros amigos, es el fiel protector, aquel que te muestra donde está lo más importante de tu vida, aquello que amas y no quieres perder, y a costa de todo incluso de tu felicidad, las resguarda.
Y tú, ¿ya notaste qué hay detrás de tu más grande miedo? Amor, puro amor.
A tu vida, tu integridad, a tu bienestar, a tus amigos, a tu familia, a tu salud, a tu satisfacción.
¿Ya los viste? ¿Ya viste tus miedos? No son más que la otra cara de todo aquello que amas.