4/10/2021

Disfraz


¿De qué disfrazas tu miedo? ¿Será de indiferencia o apatía? ¿Tal vez con enojo e ira? ¿De tristeza o melancolía?

Porqué será que es tan complicado verlo que mejor nos obligamos a disfrazarlo de algo más, para entonces pretender que no está ahí. Que somos todo, menos "miedosos".

El problema se da cuando de tanto ignorarlo y disfrazarlo, sin quererlo y sin saberlo, empieza a permear en todas las áreas, hasta que se vuelve la única forma de vida que conoces.

Hace unos meses me di cuenta que el miedo siempre estuvo ahí para protegerme hasta que, en algún punto, se convirtió en la amenaza misma, se volvió mi peor enemigo

Pasé de poder activar la alarma cuando se necesitará, a vivir en medio de una alerta constante. Poco a poco mi sistema nervioso aprendió a asociar todo lo que me rodeaba con posibles peligros.

En cada esquina, en cada rincón, en cada plática o interacción, el cuerpo sentía peligro. Ser avergonzado, rechazado, ignorado o amenazado. De pronto el mundo ya no era seguro.

¿Cómo protegerte de algo que no existe en realidad? Que ironía saber que aunque no estuviera materializado, la mente ya lo había creado.

¿Cómo iba a saber que con solo imaginar o pensar las situaciones la mente y el cuerpo ya las estaban viviendo? ¿En qué grado escolar le enseñan a uno esto?

Reaccionar desde el miedo es lo más cercano al infierno, vivir siendo víctima y victimario dentro de uno mismo.
Saber que no hay lucha más difícil que aquella que sorteas pensamiento a pensamiento, idea tras idea.

El primer paso fue darme cuenta, leer y re-leer mi discurso interno y comprender que detrás de tanto miedo estaba mi niña interior, en una esquina, abrazada a si misma, queriendo protegerse y nada más.

¿Cómo iba ella a saber, con tan pocos años, tan poca experiencia, sin explicación a lo que estaba sintiendo, que tratando de evitar el sufrimiento solo estaba anticipando y reacreando más del mismo?

Una vez que me senté con ella, y me habló de sus miedos todo tuvo sentido. Entonces comprendí que detrás de cada miedo se escondían todas las cosas preciadas.

Y la magia sucedió justo después de darme cuenta que más que un vil enemigo, nuestro miedo es el mejor de nuestros amigos, es el fiel protector, aquel que te muestra donde está lo más importante de tu vida, aquello que amas y no quieres perder, y a costa de todo incluso de tu felicidad, las resguarda.

Y tú, ¿ya notaste qué hay detrás de tu más grande miedo? Amor, puro amor. 

A tu vida, tu integridad, a tu bienestar, a tus amigos, a tu familia, a tu salud, a tu satisfacción.

¿Ya los viste? ¿Ya viste tus miedos? No son más que la otra cara de todo aquello que amas.

4/06/2021

La cajita de herramientas

Siempre haces lo mejor que puedes con lo mejor que tienes...

Cuántas veces lo escuché y simplemente no me hacía sentido.

Me preguntaba, ¿cómo pude haber estado haciendo lo mejor cuando claramente la estaba regando?!! ¿Cómo pudo ser eso lo mejor que tenía si solo me quedé en silencio y no dije nada?!

Lo cierto es, que cuanto más nos quedamos en ese bucle, menos sentido tiene. Llegan más reclamos, más quejas, más "hubieras".

Uno se pone a revivir las escenas que nos causan remordimiento o tristeza o coraje y en donde quisiéramos haber hecho cosas distintas, sin embargo perdemos de vista lo importante, ¿qué nos está diciendo la situación? Qué nos está enseñando nuestra reacción?¿Qué nos está detonando?

Poco a poco aprendí, de la mano de terapia y de algunas estrategias como el mindfulness, que realmente uno siempre hace lo mejor que puede cuando estamos en piloto automático.

Nuestra mente en su astuta previsión de salvar energía para cuando "realmente la necesitemos" nos ahorra el "problema" de pensar y nos arroja reacciones inmediatas, pre grabadas, ya ensayadas, del pasado.

A la mente no le importan los resultados a largo plazo, le interesa la resolución en el momento presente. Cuidarnos, salvarnos, protegernos de la posible amenaza.

Cuando dejamos que nuestros días se vivan desde el piloto automático, desde la reacción, desde el impulso, nos estamos perdiendo la oportunidad de elegir qué queremos hacer, cómo queremos manejarlo, cómo preferimos accionar, qué presente deseo crear, qué futuro quiero cosechar.

Lo mejor que tenías era eso, las estrategias ya probadas, con buenos o malos resultados pero ya vividas, lo que aprendiste de algún modelo como tus padres, la escuela, la televisión, tus pares.

Así que sí, la respuesta que diste en aquel momento, la forma en que reaccionaste en aquella situación, las cosas que dijiste o no en la discusión, era lo mejor que tenías en tu cajita de herramientas, o mejor dicho, en tu mente y corazón.

Era la respuesta automática aprendida, esa que aún no te cuestionas. Vamos por la vida reaccionando a todo lo que nos detona, hasta que nos cuestionamos el por qué.

¿Por qué me molesta tanto? ¿Por qué me hace sentir tanta tristeza? ¿Por qué me incomodó esa situación? ¿Por qué me provoca irritabilidad? ¿Que "botones" está presionando a manera de despertar todas estas emociones en mí y por ende las reacciones que ya "conozco"?

Siempre hacemos lo mejor que podemos, con lo mejor que tenemos, cierto, pero siempre podemos aprender nuevas y mejores herramientas para que la próxima vez que tengamos una oportunidad frente a nosotros en lugar de reaccionar desde el pasado y crear más de lo mismo, podamos detenernos un segundo y accionar desde la firme convicción de crear un futuro distinto con resultados más favorables para nuestro bienestar. 

Siempre haces lo mejor que puedes con lo mejor que tienes, no lo dudes. Honra tu crecimiento.

Toda la diferencia está en reaccionar al instante o darte 5 minutos para respirar y así, ya en calma, tomar decisiones que en el presente nos llenen de orgullo y nos evite vivir un futuro lleno de arrepentimientos.

4/03/2021

Enjaulados

¿Cuántas veces has sentido decepción porque algo/alguien no es como esperabas? Miles, cierto?

¿Cuántas veces te has cuestionado que tal vez ese era el error, estar esperando que algo sea como tú lo quieres?

Estamos tan acostumbrados a crear ideales sobre todo, el amor, la amistad, la familia, el éxito, la felicidad, el dolor, la vida misma.

Cada uno carga en la mente la idea perfecta de lo que este concepto representa, el cómo debería ser según... Según lo que hemos leído, visto, escuchado, creído, según todo lo que viene de afuera.

Sin embargo, cuando hacemos esto, ¿no es hasta cómico pensar que realmente queremos disfrutar cierta persona, relación o experiencia, cuando lo que buscamos es solo un espejo donde reflejar nuestros deseos, creencias e ideales?

Y después eres tú el que está herido, decepcionado o enojado con la vida porque no es como querías que fuera, porque no es todo aquello que estabas esperando. ¿En qué momento nos enseñan que esa es la postura, la de espera? 

Cuando le asignamos el peso de la perfección a una persona, a una situación, a una idea, los estamos enjaulando en la prisión de nuestros ideales. Esos que nos empeñamos en mantener a toda costa mientras sufrimos a solas y en silencio por cada decepción.

¿No sería más fácil dejar de aferrarnos a la idea perfecta que nos hemos creado y, en cambio, comenzar a ver todo tal cual es? 

Apreciar la belleza de una experiencia por lo que ofrece momento a momento, lo que se construye en cada instante, en lugar de atarlo al ideal de lo que queremos que sea.

Amar lo imperfecto de cada ser humano, sus errores, sus franquezas, sus hábitos y costumbres, empezando por uno mismo, en lugar de desatar la furia o la ira cada vez que no son como queremos que sean, cada vez que no cambian lo que "ya te había dicho" que cambiarás.

Suena ridículo, verdad? Pues así somos en algún momento. Nos empeñamos en defender lo que creemos a toda costa porque de alguna manera nos proporciona identidad y pertenencia, pero la realidad, la realidad es que esto es lo que más nos aleja de conectar con la esencia y el estado puro de todo lo que es real.

Cuando nos situamos del lado de la perfección nos perdemos la magia de ver la vidas como son, de verlos ser en toda su expresión, libres de ataduras, creencias e ideales absurdos.

Dejemos el disfraz para otro rato, suelta la lista de requisitos, libéralos de la jaula de tus ideales y deja que todo aquello que amas sean quienes son, deja que cada experiencia de lo que tenga que dar. 

Y si no alinea con tus deseos, si no es compatible con tu energía, si no aporta a la vida que deseas crear, entonces quien está del lado equivocado de la jaula eres tú.

Encerrado, asustado, muriéndose de miedo de conocer todo lo que el mundo tiene por ofrecer,  porque el mundo como lo "conoces" parece más seguro, más estable, más en tu control. Sin embargo, es todo una ilusión.

Déjate atrapar por el ventarrón de la vida en estado puro, sal y descubre el potencial que cada minuto ofrece, está ahí esperándote para cobrar vida, para ser, para existir en cuanto le regales tu atención.


3/31/2021

Infortunio?

Que desafortunado que cuando más necesite cariño y comprensión, en el mundo solo encuentre juicio y reclamos.

Que lamentable que cuando más necesite un abrazo, una caricia, o una palabra de aliento, en el mundo solo encuentre rechazo.

Que tristeza que cuando más necesite sentir conexión, pertenencia y apego, en el mundo solo encuentre indiferencia.

Que infortunio en verdad, a menos que...

Me regale una pausa y respire profundo. Me permita vivir todo aquello que estoy sintiendo. Sea comprensivx conmigo, deje de luchar y lo acepte. 

Y entonces poder transformar la desventura, saber valorarme y decir...

Que alegría notar que sigo estando aquí, para mí.

Que dicha darme cuenta que esas palabras de aliento pueden venir de mí, para mí.

Que felicidad verme y abrazarme hasta volver a mi mismx, hasta que poco a poco mi mente pare y vuelva a habitar mi casa, mi cuerpo.

Que afortunadx soy al poder comprender que pase lo que pase allá afuera me tengo siempre a mí, para escucharme y darme eso que tanto necesito y que solo yo sé qué es.

¿Infortunio o fortuna? 

Tal vez todo se resume a una elección. Dejarnos sumir por lo que no encontramos afuera o llenarnos de valor para irlo a buscar adentro ❤️



3/30/2021

¿Cuándo serás suficiente?

Hace días que me hago esta pregunta. Y en todos he tenido respuestas diferentes.

Un día la respuesta es un posgrado, otro día es un viaje, al siguiente montar un negocio, el que le sigue crear una fortuna, y la lista se vuelve interminable.

Parece ser que en algún momento durante la transición de la adolescencia a la adultez entramos a formar parte de esta carrera llamada vida.

Parecería que en algún lugar de nuestro inconsciente están escritas las reglas de cómo se debe vivir la vida y la escala del éxito a la que se debe aspirar.

De manera que, sin prestarle mucha atención vamos de una etapa a otra, de una meta a otra, de un plan a otro, en la búsqueda de cierta felicidad que parece nunca llegar del todo. Seguimos atrapados en el juego de intentar sentirnos realizados, plenos o satisfechos al obtener ciertas cosas, al lograr sobrepasar lo que hizo el otro.

Lo curioso es que no importa las veces que lleguemos a esos momentos de grandes logros, parecen nunca ser suficientes. Todavía no terminas de disfrutar el más reciente  y la siguiente meta ya está a la vista.

Me preguntó de nuevo, y te pregunto a ti ¿Cuándo se llega a la meta? ¿Cuando sentirás que ya es suficiente? 

Si bien, son precisamente los sueños y anhelos los que le dan sabor y sentido a nuestros días, cuando caemos en el error de dejar que dichas cosas determinen nuestro valor como personas y el valor de nuestra vida entera, deja de ser provechoso y pasa a ser un tormento.

Y entonces lo escuchas todo el tiempo, esa voz que te juzga y te recuerda lo poco que vales por no ir a la altura de los demás en la "carrera", entonces escuchas a tu asustada mente diciendo: "si no tienes tal coche serás la burla del grupo de amigos" "si no te casas te quedarás solo por siempre" "si no usas ropa de tal marca serás rechazado" "si no terminas una carrera o un posgrado serás un fracasado" y más, te dices eso y mucho más.

¿En qué momento nos creímos el cuento de que para ser valioso tenemos que ser algo diferente a lo que ya somos? ¿En qué momento compramos la idea de que debemos ser copia fiel a lo que ya existe ahí afuera para que nuestra vida cobre valía?

Te pregunto de nuevo y me lo pregunto a mí ¿Cuándo serás suficiente? ¿Cuándo será suficiente?

Cariño, debes saber que siempre lo has sido, has sido suficiente desde que comenzaste a respirar.

Tu cuerpo hace magia sin siquiera poner una pizca de intención. Tus pulmones se llenan de aire, tu corazón palpita y en cada palpitar bombea la sangre que recorre cada parte de ti para llevar el oxígeno a todos los rincones. Tu cuerpo trabaja sin cesar para darte vida, sin pedir mucho a cambio porque ya eres valioso, siempre lo has sido.

Siempre debieron habértelo dicho, siempre debiste saberlo, pero si no lo supiste antes, me alegra que lo estés leyendo ahora. 

El siguiente paso, después de leerlo, después de saberlo, es creerlo y ese, es un paso que se da en la individualidad de tu ser.

Solo tú sabrás cuando lo hayas dado. Solo tú sentirás cuando ya estés del otro lado del juicio.

Deseo que ahora tu próxima meta sea aprender a saberte suficiente para ti mismo, mientras realizas tus planes, organizas tus metas y construyes tus sueños.

Y no te preocupes, si aún no te puedes ver reflejado en ninguna historia allá afuera, si el éxito que buscas aún no tiene comparación, cariño déjame decirte que tu atención está distraída, si aún no lo encuentras es porque esa historia aún no está escrita. Tu historia tan singular como tú está esperando por ti para comenzar. 

Que no te confundan las imágenes que son solo eso imágenes, que la única escala con la que midas tu valor sea tu propio bienestar y nada más ❤️



3/28/2021

¿Ya te viste? ¡Eres real!

Hace días escuchaba un episodio de mi podcast favorito, 99% con Mía Astral, y ella contaba una anécdota para ejemplificar la necesidad del ser humano de ser visto.

Narraba, en pocas palabras, el asombro de una pequeña al saberse vista por un adulto cuando éste válido sus deseos, y así ella exclamaba con gran alegría "soy real, soy real".

No es de sorprenderse que la mayor parte de nuestras vidas nos pasemos buscando e intentando de una y mil formas ser vistos por los demás, cuando en nuestra infancia alguna desafortunada experiencia nos hizo creer que éramos invisibles a ojos de quienes más amabamos.

Y pareciera que hoy en día, la vida actual con sus redes sociales, tendencias virales y "comunicación instantánea" hubiesen llegado a resolver por completo dicha carencia, ya que la oportunidad de ser vistos está al alcance de un click y en cuestión de segundos.

Sin embargo, ¿has notado la dinámica de esta nueva visibilidad virtual? 

El tener que hacer algo o estar "presente" todo el tiempo para ser "visto"; cada foto, cada estado, cada meme, cada canción, check-in o live compartido, todo para lograr la finalidad de ser vistos.

Y no es que esto tenga algo de malo por si solo, de hecho es por naturaleza misma que llevamos adherido en nuestro adn la primordial necesidad de ser vistos, de saber que el otro nos reconoce y en esa interacción nos refuerce el sentido de pertenencia a un grupo y por ende se incremente nuestra sensación de seguridad.

Sin embargo, si esta modalidad presume conexión 24/7, ¿por qué al final del día nos sentimos tan desconectados?

Y es que cuando dejamos que este medio sea el único de referencia para nuestro "existir", condicionamos nuestro propio valor (que jamás podría ser medido) y lo reducimos a simples números: likes, vistos, reacciones, comentarios y demás interacciones. Esto puede parecer inofensivo y sin importancia, hasta que ocurre lo contrario a lo que se busca.

Cuando esa respuesta que esperamos nunca llega y esa necesidad de ser vistos no se satisface, la mente puede llevarnos a un estado interno de completa soledad.

Nuestra mente, en su intento por protegernos interpretará esa no respuesta como indicio de desconexión y nos pondrá en alerta: no interacción= estoy solo= estoy en peligro. 

Y a pesar de que la idea de peligro se pueda percibir como una amenaza a primera vista, si le cedemos nuestra atención se puede turnar en una ocasión de oro.

Porque detrás de esa sensación de inmensa soledad hay un mensaje muy importante, detrás de esa emoción displacentera e incómoda esta la oportunidad de regresar a nosotros y darnos cuenta de que estamos buscando afuera aquello que debemos cultivar desde adentro.

Cuando creamos una conexión genuina con nosotros mismos tenemos una mayor oportunidad de conectar con el otro.

Porque cuando somos capaces de vernos a nosotros mismos, de reconocer nuestras propias necesidades, mejor es nuestra capacidad de ver al otro y comprender sus necesidades también.

Y cuando digo ver, me refiero a, sin juicio alguno, escuchar, sentir, contemplar, incluir, respetar y cuidar, a uno mismo y por ende a nuestros pares.

Es imposible que demos algo que no tenemos o que desconocemos, si no hemos sido guiados para desarrollar el hábito de vernos, escucharnos y validarnos, difícilmente podremos ofrecerlo a alguien más.

La gran ventaja es que siempre estamos ante la posibilidad de trabajar la relación con nosotros mismos, que si bien nadie nos enseñó a hacerlo, cuando somos adultos podemos tomar la responsabilidad y hacernos cargo de ello.

Crear el hábito de conversar con uno mismo, y preguntarse ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes? ¿Qué necesitas en este momento? ¿Qué puedo hacer por ti para que te sientas mejor? Y así, en ese intercambio, en esos minutos de magia, poder acercarte más a quién realmente eres, y de manera comprensiva y amorosa darte lo que requieres. ¿Quién mejor que tú para saber lo que hace falta? 

Porque mientras cultives la relación contigo mismo y reafirmes que siempre te tienes a ti, puedes estar seguro que el mundo entero ya te vió 😉

Ojalá que la próxima ves que los likes no sean suficientes, que las historias pasen de largo sin que esa persona las vea, cuando ese mensaje se quede en palomas azules y no haya eco de vuelta, ojalá que en ese momento no te cierres a la experiencia, no adormezcas lo que estás sientiendo y en cambio tomes tu tristeza, o tu soledad, o tu decepción o desamparo, y te sientes contigo mismo, no a reprocharte, no a interrogarte, sino a conversar para recordarte que "el primero que tiene que verse y aceptarse, eres tú" y nadie más. Porque TÚ eres tan real que mereces ser visto por ti mismo. 


3/25/2021

El mundo que habitas

Mi experiencia es tan vasta como las palabras lo permiten. A través de ellas construyo, bloque a bloque, pieza a pieza la estructura que le da sentido a mi experiencia.

Como un juego de construcción, vamos armando diferentes escenarios. Los apilamos y reorganizamos miles de veces para formar cosas distintas. Me gusta pensar que de mamera similar funciona nuestro lenguaje, cada bloque corresponde a una palabra y jugueteamos con ellas para hacer y deshacer nuestro mundo, pero tal como pasa en el juego, nuestra posibilidad de creación está limitada por el número de bloques que poseemos y muchas veces llegamos a creer, erróneamente, que los que tenemos y conocemos son los únicos que existen. Qué equivocada estaba.

No podemos "vivir" aquello que no tiene nombre, todo eso que aún no lleva un título permanece como un misterio oculto por descubrir, hasta que lo exploramos.

Sí, porque el lenguaje no solo se diferencia de país a país, continente a continente o cultura a cultura. En cada área del conocimiento, en cada vecindario, en cada grupo de pares, en cada profesión, oficio o hobbie, existen miles de mundos diferentes. Todos ellos conocen una versión de la realidad distinta, filtrada por la cantidad de palabras que dan forma a su campo, a su forma de pensar y adentrarnos a conocerles nos da la oportunidad de crear una nueva realidad.

Porque, retomando la analogía de los bloques, sería hilarante pensar que nuestra bolsa de bloques es la única que existe en todo el planeta, y aún más gracioso limitarnos a pensar que no podemos tomar de otras bolsas para mezclar e intentar combinaciones diferentes, jugar a inventar realidades inimaginables.

Y para mí, no fue hasta el momento en que noté esta analogía, que reparé en el hecho de que mi punto de vista sobre el mundo era muy reducido porque tenía algunos filtros que lo limitaban, aquellos factores que me fueron otorgados por el género, la edad, mi crianza y la cultura donde crecí, así como aquellos que yo había elegido, como mi circulo de amigos, mi profesión, los libros que leo, la música que escucho y toda la información que inconscientemente elijo consumir.

Cuando nos damos cuenta de esto, es imposible no desear ver qué hay más allá, de qué otras maneras, qué otros matices, qué me estoy perdiendo de la vida al no saberlo. Qué otros bloques, con sus formas, colores, texturas y carácteristicas únicas desconozco.

Debo confesar que durante los últimos años me sentí un tanto perdida, la experiencia del lenguaje es algo que se vive desde la mente y el inconsciente, y no le da mucha cabida al cuerpo. Cuando de pronto mi cuerpo ya no pudo más y reclamó atención, la situación misma me llevó a conocer un parte del mundo que jamás habría imaginado que existía y a dónde curiosamente sentí que pertenecía, la psicología.

A través del lenguaje y con las palabras correctas, construí un nuevo "lugar" donde mi cuerpo se sentía a salvo, donde todas las sensaciones, emociones y formas de reaccionar tenían nombre. Un espacio donde descubrí que no era algo que solo yo sentía, sino que había todo un colectivo en la misma sintonía.

Así que la próxima ves que te sientas perdido, probablemente sea porque lo estás; tal vez te encuentres como yo, habitando una versión del mundo a la que no perteneces más. O en otras palabras, tal vez estás aún tratando de hacer sentido a las piezas de tu set de bloques cuando ya no pertenecen a la etapa que estás viviendo, tal vez ya creciste (evolucionaste en tu proceso) y ese set simplemente no te sirve más.

Seguramente tu mente se quedó congelada en medio de lo desconocido y al no tener respuestas, y sentirse amenazada y en peligro, te ha orillado a seguir en piloto automático, desconectado de tus sensaciones para que así encajen sus explicaciones.

Pero, sabes? En este transitar de un mundo a otro, entendí que no porque el cerebro los desconozca significa que no existen. Aunque te haga dudarlo, aunque la explicación que te quiera dar es que tal vez te estás volviendo un poco loco, no le creas del todo. 

En su lugar, escucha un poco más a tu cuerpo, él siempre ha sabido lo que necesitas para sentirte mejor. Descansar un rato, tomar un baño, pasear al aire libre o correr descalzo. Deja la mente y habita tu cuerpo, una vez que estés ahí sabrás qué camino seguir.

¿La has notado? ¿Esa desconexión entre tu mente y tu cuerpo? ¿El sentirte extranjero en tus propios pensamientos? ¿El descubrirte ajeno en tu propio cuerpo? ¿Lo has sentido?

Las palabras crean la realidad que percibimos. Y todas aquellas que aún desconocemos son el equivalente a los mundos que aún están por ser descubiertos.

Tu "mundo" siempre será tan grande como las piezas de bloques que tengas te permitan crearlo. Por eso lee, escucha, escribe y aprendé sobre temas diversos y variados, para que amplies tu propia versión del mundo y en una de esas te encuentres con un nuevo set de bloques que te ayuden a crear ese mundo al cual tu mente y cuerpo pertenecen, por ahora 😉 ❤️


3/24/2021

Empieza hoy

Si ahorrará un peso por cada una de las veces que intenté hacer algo por primera vez y simplemente no lo hacía, tal vez ahora ya sería millonaria.

No, tal vez no, creo que exageré un poco. Pero el punto es claro, no fueron dos o tres sino cientos de miles de veces.

¿Te ha pasado? ¿Lo has notado?

No es sino hasta que prestamos atención plena, a lo que hacemos y dejamos de hacer, que las piezas de este rompecabezas llamado consciencia hacen sentido.

¿Qué nos lleva a desistir, a ni siquiera intentarlo? Creo que podemos llamarlo miedo, miedo al fracaso, miedo al rechazo, miedo a no ser suficientemente bueno, miedo a equivocarnos.

Y sí, a simple vista la respuesta es obvia, nuestro saboteador número uno es el miedo.

Pero, ya notaste que esa es su función, protegernos de peligros potentes y que la mente en su intento por salvaguardar nuestra integridad no hace más que enviar la alerta en respuesta al detonante.

Entonces, en lugar de huir del miedo, de fingir que no existe, de menospreciarlo, ignorarlo o bien culparlo por nuestros "fracasos", deberíamos sentarnos con él.

Tomarlo de la mano, invitarle a dar un paseo, charlar en un café. Preguntarle qué mensaje es tan urgente que no puede esperar, qué es tan importante que tuvo que hacerse presente justo cuando ya ibas por fin a empezar ese nuevo proyecto, cuando estabas a punto de iniciar algo nuevo, cuando estabas a nada de dar ese paso... ah, qué va!

Por qué habríamos de anticipar un fracaso, un rechazo o una equivocación, porque tenemos un punto de comparación. En nuestra mente siempre hay ese alguien que lo hace impecablemente, ese alguien que es mejor que nosotros, ese otro que es perfecto y que no se equivoca, y a su lado, parecemos lo peor.

Pero, ¿te cuento un secreto? 

Ven, acércate

Ese otro que vive en nuestra mente, solo vive ahí, yeii! 

Allá afuera en la realidad, solo hay personas como tú y como yo, que al igual sintieron miedo de empezar, de crear un camino distinto, pero cruzaron la línea, dieron el primer paso y no vieron mas atrás.

Así que empieza hoy, date el tiempo de recibir al miedo y conversar con él y entonces sí una vez que hiciste espacio, podrás dar cabida al optimismo, la ilusión y la pasión.

Porque aquello que habita en tu mente y corazón, detrás del miedo, merece nacer y crecer.

Así nace este espacio, así inicié hoy.

Sabiendo que no hay punto de comparación porque a pesar de las similitudes con otros, nuestras experiencias únicas de vida y la forma en que las percibimos hacen toda la diferencia.

Así que, empieza hoy :) porque nadie absolutamente nadie ha visto la vida como tú y por lo tanto, no hay punto de comparación ;)

¿Lo habías notado?