3/31/2021

Infortunio?

Que desafortunado que cuando más necesite cariño y comprensión, en el mundo solo encuentre juicio y reclamos.

Que lamentable que cuando más necesite un abrazo, una caricia, o una palabra de aliento, en el mundo solo encuentre rechazo.

Que tristeza que cuando más necesite sentir conexión, pertenencia y apego, en el mundo solo encuentre indiferencia.

Que infortunio en verdad, a menos que...

Me regale una pausa y respire profundo. Me permita vivir todo aquello que estoy sintiendo. Sea comprensivx conmigo, deje de luchar y lo acepte. 

Y entonces poder transformar la desventura, saber valorarme y decir...

Que alegría notar que sigo estando aquí, para mí.

Que dicha darme cuenta que esas palabras de aliento pueden venir de mí, para mí.

Que felicidad verme y abrazarme hasta volver a mi mismx, hasta que poco a poco mi mente pare y vuelva a habitar mi casa, mi cuerpo.

Que afortunadx soy al poder comprender que pase lo que pase allá afuera me tengo siempre a mí, para escucharme y darme eso que tanto necesito y que solo yo sé qué es.

¿Infortunio o fortuna? 

Tal vez todo se resume a una elección. Dejarnos sumir por lo que no encontramos afuera o llenarnos de valor para irlo a buscar adentro ❤️



3/30/2021

¿Cuándo serás suficiente?

Hace días que me hago esta pregunta. Y en todos he tenido respuestas diferentes.

Un día la respuesta es un posgrado, otro día es un viaje, al siguiente montar un negocio, el que le sigue crear una fortuna, y la lista se vuelve interminable.

Parece ser que en algún momento durante la transición de la adolescencia a la adultez entramos a formar parte de esta carrera llamada vida.

Parecería que en algún lugar de nuestro inconsciente están escritas las reglas de cómo se debe vivir la vida y la escala del éxito a la que se debe aspirar.

De manera que, sin prestarle mucha atención vamos de una etapa a otra, de una meta a otra, de un plan a otro, en la búsqueda de cierta felicidad que parece nunca llegar del todo. Seguimos atrapados en el juego de intentar sentirnos realizados, plenos o satisfechos al obtener ciertas cosas, al lograr sobrepasar lo que hizo el otro.

Lo curioso es que no importa las veces que lleguemos a esos momentos de grandes logros, parecen nunca ser suficientes. Todavía no terminas de disfrutar el más reciente  y la siguiente meta ya está a la vista.

Me preguntó de nuevo, y te pregunto a ti ¿Cuándo se llega a la meta? ¿Cuando sentirás que ya es suficiente? 

Si bien, son precisamente los sueños y anhelos los que le dan sabor y sentido a nuestros días, cuando caemos en el error de dejar que dichas cosas determinen nuestro valor como personas y el valor de nuestra vida entera, deja de ser provechoso y pasa a ser un tormento.

Y entonces lo escuchas todo el tiempo, esa voz que te juzga y te recuerda lo poco que vales por no ir a la altura de los demás en la "carrera", entonces escuchas a tu asustada mente diciendo: "si no tienes tal coche serás la burla del grupo de amigos" "si no te casas te quedarás solo por siempre" "si no usas ropa de tal marca serás rechazado" "si no terminas una carrera o un posgrado serás un fracasado" y más, te dices eso y mucho más.

¿En qué momento nos creímos el cuento de que para ser valioso tenemos que ser algo diferente a lo que ya somos? ¿En qué momento compramos la idea de que debemos ser copia fiel a lo que ya existe ahí afuera para que nuestra vida cobre valía?

Te pregunto de nuevo y me lo pregunto a mí ¿Cuándo serás suficiente? ¿Cuándo será suficiente?

Cariño, debes saber que siempre lo has sido, has sido suficiente desde que comenzaste a respirar.

Tu cuerpo hace magia sin siquiera poner una pizca de intención. Tus pulmones se llenan de aire, tu corazón palpita y en cada palpitar bombea la sangre que recorre cada parte de ti para llevar el oxígeno a todos los rincones. Tu cuerpo trabaja sin cesar para darte vida, sin pedir mucho a cambio porque ya eres valioso, siempre lo has sido.

Siempre debieron habértelo dicho, siempre debiste saberlo, pero si no lo supiste antes, me alegra que lo estés leyendo ahora. 

El siguiente paso, después de leerlo, después de saberlo, es creerlo y ese, es un paso que se da en la individualidad de tu ser.

Solo tú sabrás cuando lo hayas dado. Solo tú sentirás cuando ya estés del otro lado del juicio.

Deseo que ahora tu próxima meta sea aprender a saberte suficiente para ti mismo, mientras realizas tus planes, organizas tus metas y construyes tus sueños.

Y no te preocupes, si aún no te puedes ver reflejado en ninguna historia allá afuera, si el éxito que buscas aún no tiene comparación, cariño déjame decirte que tu atención está distraída, si aún no lo encuentras es porque esa historia aún no está escrita. Tu historia tan singular como tú está esperando por ti para comenzar. 

Que no te confundan las imágenes que son solo eso imágenes, que la única escala con la que midas tu valor sea tu propio bienestar y nada más ❤️



3/28/2021

¿Ya te viste? ¡Eres real!

Hace días escuchaba un episodio de mi podcast favorito, 99% con Mía Astral, y ella contaba una anécdota para ejemplificar la necesidad del ser humano de ser visto.

Narraba, en pocas palabras, el asombro de una pequeña al saberse vista por un adulto cuando éste válido sus deseos, y así ella exclamaba con gran alegría "soy real, soy real".

No es de sorprenderse que la mayor parte de nuestras vidas nos pasemos buscando e intentando de una y mil formas ser vistos por los demás, cuando en nuestra infancia alguna desafortunada experiencia nos hizo creer que éramos invisibles a ojos de quienes más amabamos.

Y pareciera que hoy en día, la vida actual con sus redes sociales, tendencias virales y "comunicación instantánea" hubiesen llegado a resolver por completo dicha carencia, ya que la oportunidad de ser vistos está al alcance de un click y en cuestión de segundos.

Sin embargo, ¿has notado la dinámica de esta nueva visibilidad virtual? 

El tener que hacer algo o estar "presente" todo el tiempo para ser "visto"; cada foto, cada estado, cada meme, cada canción, check-in o live compartido, todo para lograr la finalidad de ser vistos.

Y no es que esto tenga algo de malo por si solo, de hecho es por naturaleza misma que llevamos adherido en nuestro adn la primordial necesidad de ser vistos, de saber que el otro nos reconoce y en esa interacción nos refuerce el sentido de pertenencia a un grupo y por ende se incremente nuestra sensación de seguridad.

Sin embargo, si esta modalidad presume conexión 24/7, ¿por qué al final del día nos sentimos tan desconectados?

Y es que cuando dejamos que este medio sea el único de referencia para nuestro "existir", condicionamos nuestro propio valor (que jamás podría ser medido) y lo reducimos a simples números: likes, vistos, reacciones, comentarios y demás interacciones. Esto puede parecer inofensivo y sin importancia, hasta que ocurre lo contrario a lo que se busca.

Cuando esa respuesta que esperamos nunca llega y esa necesidad de ser vistos no se satisface, la mente puede llevarnos a un estado interno de completa soledad.

Nuestra mente, en su intento por protegernos interpretará esa no respuesta como indicio de desconexión y nos pondrá en alerta: no interacción= estoy solo= estoy en peligro. 

Y a pesar de que la idea de peligro se pueda percibir como una amenaza a primera vista, si le cedemos nuestra atención se puede turnar en una ocasión de oro.

Porque detrás de esa sensación de inmensa soledad hay un mensaje muy importante, detrás de esa emoción displacentera e incómoda esta la oportunidad de regresar a nosotros y darnos cuenta de que estamos buscando afuera aquello que debemos cultivar desde adentro.

Cuando creamos una conexión genuina con nosotros mismos tenemos una mayor oportunidad de conectar con el otro.

Porque cuando somos capaces de vernos a nosotros mismos, de reconocer nuestras propias necesidades, mejor es nuestra capacidad de ver al otro y comprender sus necesidades también.

Y cuando digo ver, me refiero a, sin juicio alguno, escuchar, sentir, contemplar, incluir, respetar y cuidar, a uno mismo y por ende a nuestros pares.

Es imposible que demos algo que no tenemos o que desconocemos, si no hemos sido guiados para desarrollar el hábito de vernos, escucharnos y validarnos, difícilmente podremos ofrecerlo a alguien más.

La gran ventaja es que siempre estamos ante la posibilidad de trabajar la relación con nosotros mismos, que si bien nadie nos enseñó a hacerlo, cuando somos adultos podemos tomar la responsabilidad y hacernos cargo de ello.

Crear el hábito de conversar con uno mismo, y preguntarse ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes? ¿Qué necesitas en este momento? ¿Qué puedo hacer por ti para que te sientas mejor? Y así, en ese intercambio, en esos minutos de magia, poder acercarte más a quién realmente eres, y de manera comprensiva y amorosa darte lo que requieres. ¿Quién mejor que tú para saber lo que hace falta? 

Porque mientras cultives la relación contigo mismo y reafirmes que siempre te tienes a ti, puedes estar seguro que el mundo entero ya te vió 😉

Ojalá que la próxima ves que los likes no sean suficientes, que las historias pasen de largo sin que esa persona las vea, cuando ese mensaje se quede en palomas azules y no haya eco de vuelta, ojalá que en ese momento no te cierres a la experiencia, no adormezcas lo que estás sientiendo y en cambio tomes tu tristeza, o tu soledad, o tu decepción o desamparo, y te sientes contigo mismo, no a reprocharte, no a interrogarte, sino a conversar para recordarte que "el primero que tiene que verse y aceptarse, eres tú" y nadie más. Porque TÚ eres tan real que mereces ser visto por ti mismo.