Que desafortunado que cuando más necesite cariño y comprensión, en el mundo solo encuentre juicio y reclamos.
Que lamentable que cuando más necesite un abrazo, una caricia, o una palabra de aliento, en el mundo solo encuentre rechazo.
Que tristeza que cuando más necesite sentir conexión, pertenencia y apego, en el mundo solo encuentre indiferencia.
Que infortunio en verdad, a menos que...
Me regale una pausa y respire profundo. Me permita vivir todo aquello que estoy sintiendo. Sea comprensivx conmigo, deje de luchar y lo acepte.
Y entonces poder transformar la desventura, saber valorarme y decir...
Que alegría notar que sigo estando aquí, para mí.
Que dicha darme cuenta que esas palabras de aliento pueden venir de mí, para mí.
Que felicidad verme y abrazarme hasta volver a mi mismx, hasta que poco a poco mi mente pare y vuelva a habitar mi casa, mi cuerpo.
Que afortunadx soy al poder comprender que pase lo que pase allá afuera me tengo siempre a mí, para escucharme y darme eso que tanto necesito y que solo yo sé qué es.
¿Infortunio o fortuna?
Tal vez todo se resume a una elección. Dejarnos sumir por lo que no encontramos afuera o llenarnos de valor para irlo a buscar adentro ❤️
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