Hoy me he encontrado de frente con esta imagen y me ha sido imposible ignorarla. Me quedé mirando al monitor más de lo normal, cuestionado... ¿Qué es ser feliz? ¿Qué representa la felicidad?
¿Significa lo mismo para todos? ¿Es un sentimiento, una emoción, un estado de ánimo, un estado espiritual?
Esta incógnita me persigue, sin duda alguna. Me busca, y encuentra la manera perfecta y precisa de hacer presencia cuando más olvidada la tengo.
La primera vez que tuve un encuentro con ella fue hace ya varios años. Tenía tan solo 16 y estaba en ese entonces viviendo la experiencia de un primer trabajo. Aquel sábado lo recuerdo bien, había sido un día pesado, cansado, muy ajetreado de manera que no pude tomar mi hora de comida en su debido momento junto a mis compañeros sino con mis dos superiores. No podía pensar en nada más que no fuera comer, era tanta mi hambre, sed y cansancio que solo pensaba en sentarme a la mesa y devorar la comida. Ellas, a diferencia de mí, se veían muy tranquilas, acostumbradas a comidas desfasadas y el ajetreo del trabajo en fines de semana. Se sentaron, cada una a mis costados, y mientras yo no hacía más que llevar mi comida del plato a la boca, ellas comenzaron a platicar al mismo tiempo que degustaban los alimentos.
Los rayos de sol iluminaban fuerte y claro nuestro espacio, eran los rayos que anunciaban la despedida del sol y con él, el adiós a un día más de vida. Era una invitación perfecta a la contemplación. Fue entonces que una de ellas, quien siempre ha sido una persona fuerte, determinante pero sobretodo muy humana y reflexiva, abrió el debate con la pregunta en cuestión.
Volteó su mirada hacía mí y como quien espera ansiosa la reacción de un pequeño ante algo completamente nuevo me preguntó: ¿A ti, qué te hace feliz?
Fue tanta mi sorpresa que por una fracción de segundos me quedé repitiendo en mi cabeza la pregunta que había escuchado. Momentos después respondí "despertar, despertar cada mañana, ver a mi familia.
Fue lo primero que vino a mi mente, sin mucha reflexión eso fue lo primero en que pensé y ella, satisfecha con la respuesta, me regaló un calidad sonrisa y con una voz muy suave exclamó "bendita juventud ".
En aquel momento sus palabras no tuvieron mucho sentido para mí pero vaya que hicieron eco y hoy al encontrarme con está imagen pensé en ella, quien en su momento rondaba los 26 años de edad, diez por encima de la mía, y todo tuvo un poco más de sentido.
¿Qué podría haber estado experimentado en ese momento de su vida que le costaba trabajo identificar la felicidad?
Ahora la puedo comprender, puedo sentir su preocupación, su incertidumbre, su temor. Recuerdo su mirada y la tristeza en sus ojos, su grito de angustia y la soledad que en ese entonces no percibí.
No cabe duda que siempre hay algo por lo cual ser o estar felices y más allá de cuestionarme o cuestionarte de qué es lo que te hace feliz y sí debería ser así o no, la intención de este post es invitarte a agradecer.
A veces puede costar trabajo ver las cosas lindas o buenas o positivas de nuestras vidas, aún más si la sujetamos a comparaciones superfluas. Sin embargo, si préstamos atención nos daremos cuenta de que hay un sin fin de motivos para ser o estar felices. Cada quien tendrá los suyos: su familia, su trabajo, sus bienes, su fortuna, sus proyectos, su salud, su bienestar, su paz.
Sea lo que sea que te haga feliz, búscalo. .. está ahí, debajo de las preocupaciones, de las responsabilidades, de las tareas, de las tristezas. Solo hay que prestar atención y ver hacia el interior como aquel niño o adolescente que alguna vez fuimos y que fuera de distracciones puede claramente ver y reconocer lo que le hace sonreír.
Ojalá hubiera tenido las palabras correctas o el abrazo que ella necesitaba, aunque pensándolo bien creo que mi respuesta fue justo lo que ocupaba escuchar.
Que tengas un bendecido inicio de fin de semana :)

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