Y de pronto en el tedio de una tarde, en lo adormilado de una mañana, durante el júbilo de una noche, tu nombre aparece y lo irrumpe todo.
Vuelve a la somnolienta mañana un sin fin de alertas, a la tediosa y rutinaria tarde una inesperada caja de sorpresas y a la jubilosa noche la quiebra en pedazos, tan pequeños que destellan nostalgia, que reflejan tristeza.
Porque de pronto por azahares del destino alguien sin saber tomó aquel recuerdo ya guardado, ya olvidado, ya superado (¡que va!) y lo ha traído de vuelta y ahora, no sólo parece más reciente y más claro sino también más real, y esto ha sembrado en mis fértiles tierras una terrible incertidumbre, una insoportable angustia, una profunda pena.
Alguien sin saber te ha traído de nuevo al más presente de mis pensamientos y yo no podido hacer otra cosa que dejarte pasar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario