De vez en cuando Nostalgia me visita.
Llama a mi puerta y, a pesar de los pendientes y los quehaceres y las responsabilidades, la invito a pasar.
Le ofrezco bocadillos y un poco de té para acompañar.
Ella se pone cómoda y empieza a desempolvar esos viejos álbumes que ya no habría de recordar.
Con delicadeza y cierta sutileza me lleva a visitar momentos y experiencias que en años no me había molestado en apreciar.
Vuelven en segundos personas, aromas, emociones y mucho más, si en algo ella es experta es en hacerte pensar que no fue hace mucho tiempo que dejaste todo atrás.
Sus visitas me incomodan pues se empeña en repasar uno a uno los eventos que han marcado mi andar.
Nostalgia es esa amiga inoportunamente oportuna que llega a tu puerta justo en el momento ideal para ayudarte a mirar atrás y agradecer cada paso que has dado hasta acá.
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