Mi experiencia es tan vasta como las palabras lo permiten. A través de ellas construyo, bloque a bloque, pieza a pieza la estructura que le da sentido a mi experiencia.
Como un juego de construcción, vamos armando diferentes escenarios. Los apilamos y reorganizamos miles de veces para formar cosas distintas. Me gusta pensar que de mamera similar funciona nuestro lenguaje, cada bloque corresponde a una palabra y jugueteamos con ellas para hacer y deshacer nuestro mundo, pero tal como pasa en el juego, nuestra posibilidad de creación está limitada por el número de bloques que poseemos y muchas veces llegamos a creer, erróneamente, que los que tenemos y conocemos son los únicos que existen. Qué equivocada estaba.
No podemos "vivir" aquello que no tiene nombre, todo eso que aún no lleva un título permanece como un misterio oculto por descubrir, hasta que lo exploramos.
Sí, porque el lenguaje no solo se diferencia de país a país, continente a continente o cultura a cultura. En cada área del conocimiento, en cada vecindario, en cada grupo de pares, en cada profesión, oficio o hobbie, existen miles de mundos diferentes. Todos ellos conocen una versión de la realidad distinta, filtrada por la cantidad de palabras que dan forma a su campo, a su forma de pensar y adentrarnos a conocerles nos da la oportunidad de crear una nueva realidad.
Porque, retomando la analogía de los bloques, sería hilarante pensar que nuestra bolsa de bloques es la única que existe en todo el planeta, y aún más gracioso limitarnos a pensar que no podemos tomar de otras bolsas para mezclar e intentar combinaciones diferentes, jugar a inventar realidades inimaginables.
Y para mí, no fue hasta el momento en que noté esta analogía, que reparé en el hecho de que mi punto de vista sobre el mundo era muy reducido porque tenía algunos filtros que lo limitaban, aquellos factores que me fueron otorgados por el género, la edad, mi crianza y la cultura donde crecí, así como aquellos que yo había elegido, como mi circulo de amigos, mi profesión, los libros que leo, la música que escucho y toda la información que inconscientemente elijo consumir.
Cuando nos damos cuenta de esto, es imposible no desear ver qué hay más allá, de qué otras maneras, qué otros matices, qué me estoy perdiendo de la vida al no saberlo. Qué otros bloques, con sus formas, colores, texturas y carácteristicas únicas desconozco.
Debo confesar que durante los últimos años me sentí un tanto perdida, la experiencia del lenguaje es algo que se vive desde la mente y el inconsciente, y no le da mucha cabida al cuerpo. Cuando de pronto mi cuerpo ya no pudo más y reclamó atención, la situación misma me llevó a conocer un parte del mundo que jamás habría imaginado que existía y a dónde curiosamente sentí que pertenecía, la psicología.
A través del lenguaje y con las palabras correctas, construí un nuevo "lugar" donde mi cuerpo se sentía a salvo, donde todas las sensaciones, emociones y formas de reaccionar tenían nombre. Un espacio donde descubrí que no era algo que solo yo sentía, sino que había todo un colectivo en la misma sintonía.
Así que la próxima ves que te sientas perdido, probablemente sea porque lo estás; tal vez te encuentres como yo, habitando una versión del mundo a la que no perteneces más. O en otras palabras, tal vez estás aún tratando de hacer sentido a las piezas de tu set de bloques cuando ya no pertenecen a la etapa que estás viviendo, tal vez ya creciste (evolucionaste en tu proceso) y ese set simplemente no te sirve más.
Seguramente tu mente se quedó congelada en medio de lo desconocido y al no tener respuestas, y sentirse amenazada y en peligro, te ha orillado a seguir en piloto automático, desconectado de tus sensaciones para que así encajen sus explicaciones.
Pero, sabes? En este transitar de un mundo a otro, entendí que no porque el cerebro los desconozca significa que no existen. Aunque te haga dudarlo, aunque la explicación que te quiera dar es que tal vez te estás volviendo un poco loco, no le creas del todo.
En su lugar, escucha un poco más a tu cuerpo, él siempre ha sabido lo que necesitas para sentirte mejor. Descansar un rato, tomar un baño, pasear al aire libre o correr descalzo. Deja la mente y habita tu cuerpo, una vez que estés ahí sabrás qué camino seguir.
¿La has notado? ¿Esa desconexión entre tu mente y tu cuerpo? ¿El sentirte extranjero en tus propios pensamientos? ¿El descubrirte ajeno en tu propio cuerpo? ¿Lo has sentido?
Las palabras crean la realidad que percibimos. Y todas aquellas que aún desconocemos son el equivalente a los mundos que aún están por ser descubiertos.
Tu "mundo" siempre será tan grande como las piezas de bloques que tengas te permitan crearlo. Por eso lee, escucha, escribe y aprendé sobre temas diversos y variados, para que amplies tu propia versión del mundo y en una de esas te encuentres con un nuevo set de bloques que te ayuden a crear ese mundo al cual tu mente y cuerpo pertenecen, por ahora 😉 ❤️
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