Si ahorrará un peso por cada una de las veces que intenté hacer algo por primera vez y simplemente no lo hacía, tal vez ahora ya sería millonaria.
No, tal vez no, creo que exageré un poco. Pero el punto es claro, no fueron dos o tres sino cientos de miles de veces.
¿Te ha pasado? ¿Lo has notado?
No es sino hasta que prestamos atención plena, a lo que hacemos y dejamos de hacer, que las piezas de este rompecabezas llamado consciencia hacen sentido.
¿Qué nos lleva a desistir, a ni siquiera intentarlo? Creo que podemos llamarlo miedo, miedo al fracaso, miedo al rechazo, miedo a no ser suficientemente bueno, miedo a equivocarnos.
Y sí, a simple vista la respuesta es obvia, nuestro saboteador número uno es el miedo.
Pero, ya notaste que esa es su función, protegernos de peligros potentes y que la mente en su intento por salvaguardar nuestra integridad no hace más que enviar la alerta en respuesta al detonante.
Entonces, en lugar de huir del miedo, de fingir que no existe, de menospreciarlo, ignorarlo o bien culparlo por nuestros "fracasos", deberíamos sentarnos con él.
Tomarlo de la mano, invitarle a dar un paseo, charlar en un café. Preguntarle qué mensaje es tan urgente que no puede esperar, qué es tan importante que tuvo que hacerse presente justo cuando ya ibas por fin a empezar ese nuevo proyecto, cuando estabas a punto de iniciar algo nuevo, cuando estabas a nada de dar ese paso... ah, qué va!
Por qué habríamos de anticipar un fracaso, un rechazo o una equivocación, porque tenemos un punto de comparación. En nuestra mente siempre hay ese alguien que lo hace impecablemente, ese alguien que es mejor que nosotros, ese otro que es perfecto y que no se equivoca, y a su lado, parecemos lo peor.
Pero, ¿te cuento un secreto?
Ven, acércate
Ese otro que vive en nuestra mente, solo vive ahí, yeii!
Allá afuera en la realidad, solo hay personas como tú y como yo, que al igual sintieron miedo de empezar, de crear un camino distinto, pero cruzaron la línea, dieron el primer paso y no vieron mas atrás.
Así que empieza hoy, date el tiempo de recibir al miedo y conversar con él y entonces sí una vez que hiciste espacio, podrás dar cabida al optimismo, la ilusión y la pasión.
Porque aquello que habita en tu mente y corazón, detrás del miedo, merece nacer y crecer.
Así nace este espacio, así inicié hoy.
Sabiendo que no hay punto de comparación porque a pesar de las similitudes con otros, nuestras experiencias únicas de vida y la forma en que las percibimos hacen toda la diferencia.
Así que, empieza hoy :) porque nadie absolutamente nadie ha visto la vida como tú y por lo tanto, no hay punto de comparación ;)
¿Lo habías notado?
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