4/03/2021

Enjaulados

¿Cuántas veces has sentido decepción porque algo/alguien no es como esperabas? Miles, cierto?

¿Cuántas veces te has cuestionado que tal vez ese era el error, estar esperando que algo sea como tú lo quieres?

Estamos tan acostumbrados a crear ideales sobre todo, el amor, la amistad, la familia, el éxito, la felicidad, el dolor, la vida misma.

Cada uno carga en la mente la idea perfecta de lo que este concepto representa, el cómo debería ser según... Según lo que hemos leído, visto, escuchado, creído, según todo lo que viene de afuera.

Sin embargo, cuando hacemos esto, ¿no es hasta cómico pensar que realmente queremos disfrutar cierta persona, relación o experiencia, cuando lo que buscamos es solo un espejo donde reflejar nuestros deseos, creencias e ideales?

Y después eres tú el que está herido, decepcionado o enojado con la vida porque no es como querías que fuera, porque no es todo aquello que estabas esperando. ¿En qué momento nos enseñan que esa es la postura, la de espera? 

Cuando le asignamos el peso de la perfección a una persona, a una situación, a una idea, los estamos enjaulando en la prisión de nuestros ideales. Esos que nos empeñamos en mantener a toda costa mientras sufrimos a solas y en silencio por cada decepción.

¿No sería más fácil dejar de aferrarnos a la idea perfecta que nos hemos creado y, en cambio, comenzar a ver todo tal cual es? 

Apreciar la belleza de una experiencia por lo que ofrece momento a momento, lo que se construye en cada instante, en lugar de atarlo al ideal de lo que queremos que sea.

Amar lo imperfecto de cada ser humano, sus errores, sus franquezas, sus hábitos y costumbres, empezando por uno mismo, en lugar de desatar la furia o la ira cada vez que no son como queremos que sean, cada vez que no cambian lo que "ya te había dicho" que cambiarás.

Suena ridículo, verdad? Pues así somos en algún momento. Nos empeñamos en defender lo que creemos a toda costa porque de alguna manera nos proporciona identidad y pertenencia, pero la realidad, la realidad es que esto es lo que más nos aleja de conectar con la esencia y el estado puro de todo lo que es real.

Cuando nos situamos del lado de la perfección nos perdemos la magia de ver la vidas como son, de verlos ser en toda su expresión, libres de ataduras, creencias e ideales absurdos.

Dejemos el disfraz para otro rato, suelta la lista de requisitos, libéralos de la jaula de tus ideales y deja que todo aquello que amas sean quienes son, deja que cada experiencia de lo que tenga que dar. 

Y si no alinea con tus deseos, si no es compatible con tu energía, si no aporta a la vida que deseas crear, entonces quien está del lado equivocado de la jaula eres tú.

Encerrado, asustado, muriéndose de miedo de conocer todo lo que el mundo tiene por ofrecer,  porque el mundo como lo "conoces" parece más seguro, más estable, más en tu control. Sin embargo, es todo una ilusión.

Déjate atrapar por el ventarrón de la vida en estado puro, sal y descubre el potencial que cada minuto ofrece, está ahí esperándote para cobrar vida, para ser, para existir en cuanto le regales tu atención.


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